Planteamiento Modular
Como primera instancia, para comprender este postulado, es necesario recurrir a la siguiente analogia. La música posee dos diferentes formas de ser expresada, a través de pentagramas y a través, claro está de un instrumento musical determinado. Las notas expresadas como simbolos escritos, quienes ocupan un espacio en el papel, y dado que no pueden ser comprendidas todas a la vez, deben ser leídas en una secuencia temporal constante. Y un instrumento musical quien posee la capacidad de “traducir” los simbolos del pentagrama en notas musicales en la secuencia en que son leidos, más áun el instrumento ocupa un espacio constante, y son solo las notas reproducidas quienes son perceptibles. Ahora, la arquitectura, en especial la vivienda puede ser comprendida como la manifestacíon física de los rituales inherentes al acto de habitar, es decir, alimentarse, descansar, reunirse con otros, etc. Y estos rituales son manifestados analogamente a como las notas musicales son manifestadas a través de un pentagrama. En donde a cada actividad le es asignado un espacio determinado que la contenga, y quien, mediante sus cualidades espacio-funcionales propicia la realización de dicha actividad. Y dada la atemporalidad de estos espacios, estan disponibles ya sean habitados o no, al igual que las notas del pentagrama estan presentes todo el tiempo, para ser leidas durante tan solo un instante de tiempo. Por lo tanto, es lógico imaginar que sucedería si al igual que el piano, quien solo reproduce las notas requeridas en cada momento, la arquitéctura fuera manisfestada por un organismo polifuncional quien “traduce” aquellos rituales a través de un espacio que cambia sus condiciones espacio-funcionales para, propiciar una a una las actividades inherentes a una vivienda.


